Piedras vivas

Piedras vivas

Gracia y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo, mis amados hermanos.

Esta mañana quiero que contemplemos juntos una imagen de la Palabra.

En el monte Carmelo, Elías:

“Edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová…”
1 Reyes 18:32

Siglos después, Pedro escribe acerca de otro tipo de piedras:

“Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”
1 Pedro 2:5

Piedras vivas.

Mis hermanos, Dios no está fabricando ladrillos idénticos producidos por hombres. Él está formando un pueblo vivo, nacido de nuevo, en el cual cada vida pertenece a Él.

Y antes de llamarnos piedras vivas, Pedro señala primero a Cristo:

“Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa…”
1 Pedro 2:4

Todo comienza acercándonos a Él.

No somos nosotros la piedra principal.
No edificamos alrededor de nuestra personalidad, nuestros nombres ni nuestros ministerios.

Cristo es el centro.

Y así como aquellas piedras fueron reunidas para formar un altar para Dios, nosotros, como piedras vivas, somos edificados juntos para Su gloria.

Pedro nos dice para qué:

“…para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”
1 Pedro 2:9

Ahí está nuestro propósito.

No manifestar nuestra gloria.

Manifestar la Suya.

No fabricar personas que se parezcan a nosotros.

Mostrarles a Cristo para que Él las transforme.

Padre, aquí estamos.

Haz de nosotros piedras vivas. Quita de nuestro corazón todo deseo de ocupar el lugar que solamente pertenece a Tu Hijo.

Edifícanos como Tú quieras, colócanos donde Tú quieras y recibe nuestras vidas como ofrenda para Tu gloria.

Que quienes nos miren puedan ver cada día menos de nosotros y más de Jesús el Cristo.

En Su nombre.

Amén.

Mis amados hermanos:

Piedras vivas.
Una casa espiritual.
Cristo, la Piedra escogida y preciosa.
Y toda la gloria para Dios.

¡Uno más para Cristo!