“A fin de conocerle”
Gracia y paz a cada uno de ustedes, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Mis amados hermanos, ayer comenzamos esta semana poniendo delante de Dios una oración que Jesús mismo nos enseñó:
“Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.”
Mateo 6:10
“Hágase tu voluntad.”
Esta mañana continuemos poniendo nuestros ojos en Cristo.
Jesús dijo:
“Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.”
Juan 6:38
Ayer pedíamos que se hiciera la voluntad de Dios.
Hoy contemplamos a Cristo diciendo:
“No para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.”
Y esto nos lleva a las palabras del apóstol Pablo:
“a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte,”
Filipenses 3:10
“A fin de conocerle.”
Mis hermanos, que este sea también nuestro deseo: conocer a Cristo.
Pero no a un Cristo formado por nuestras ideas, preferencias o tradiciones. Queremos conocerlo como Él se ha revelado.
Jesús dijo:
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;”
Juan 5:39
Las Escrituras dan testimonio de Él.
Abramos entonces la Palabra para conocerle.
Escuchemos Sus palabras.
Contemplemos Sus obras.
Veamos Su obediencia al Padre.
Permanezcamos en Su palabra.
Sigámosle.
Porque Jesús también dijo:
“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,”
Juan 10:27
Mis amados hermanos, quizás hemos dedicado mucho tiempo a preguntarnos qué quiere Dios que hagamos.
Esta mañana volvamos nuestros ojos a Jesucristo.
Ayer:
“Hágase tu voluntad.”
Hoy:
“A fin de conocerle.”
Que nuestra oración sea sencilla:
Señor Jesús, queremos conocerte como Tú te has revelado. Que Tu Palabra gobierne lo que creemos acerca de Ti. Enséñanos a escucharte y a seguirte.
Y que cada día podamos decir con mayor verdad:
“a fin de conocerle…”
Cristo en el centro.
Amén.