Por fe, para que sea por gracia
Gracia y paz a cada uno de ustedes, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Les deseo un viernes revelador a todos.
Mis amados hermanos:
Ayer contemplábamos la fidelidad de Dios para llevar hasta el día de Jesucristo la buena obra que Él comenzó en nosotros.
Hoy dejemos que la Palabra nos recuerde dónde descansa nuestra confianza:
“¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne? Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.”
Romanos 4:1-3
“Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.”
Romanos 4:4-5
Y más adelante nos dice:
“Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia;”
Romanos 4:16
Amados, la Escritura no nos deja mirando a Abraham.
Nos conduce a Jesucristo:
“Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.”
Romanos 4:23-25
Y Pablo continúa:
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;”
Romanos 5:1
Hermanos, hoy recordemos dónde descansa nuestra confianza.
No tenemos de qué gloriarnos delante de Dios.
Es por fe, para que sea por gracia.
Y nuestra paz con Dios es por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Que nuestra mirada permanezca hoy en Él.
Cristo en el centro.
A Dios sea toda la gloria.
Amén.
Que Dios nos conceda sabiduría y revelación para conocer cada día más a Jesucristo.
¡Uno más para Cristo!