Amados hermanos,
Gracia y paz a cada uno de ustedes, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Mis amados hermanos:
*“En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;” Romanos 12:11*
Hermanos,
En estos días la Palabra nos ha venido llamando a la fidelidad, a la oración y a una vida que corresponda con aquello que profesamos.
Hoy nos dice:
*“Fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.”*
Hermanos,
Podemos continuar haciendo muchas cosas y, sin darnos cuenta, permitir que nuestro corazón se enfríe. Podemos cumplir responsabilidades, asistir, servir e incluso mantener nuestras costumbres cristianas, mientras aquello que alguna vez hacíamos con amor comienza a convertirse simplemente en rutina.
Pero la Palabra NO nos llama solamente a *hacer*.
Nos llama a permanecer *fervientes mientras servimos al Señor.*
Y ese fervor no necesita ser ruido, emoción fabricada ni apariencia exterior. Nuestra mirada vuelve a Cristo.
*“Si me amáis, guardad mis mandamientos.” Juan 14:15*
Mis amados,
El amor a Cristo encuentra expresión en obediencia.
Por eso hoy podemos examinarnos, no mirando primero a los demás, sino nuestro propio corazón:
*¿Sigue Cristo siendo nuestro primer amor?*
¿Servimos porque nos corresponde, o porque pertenecemos a Él?
¿Buscamos Su presencia solamente cuando necesitamos algo, o porque deseamos conocerle y permanecer cerca de Él?
Hermanos,
La Palabra nos recuerda:
*“Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. Salmo 27:4*
David dice:
*“Una cosa…”*
Mis amados hermanos, hay muchas cosas reclamando nuestro corazón cada día. Pero ninguna debe ocupar el lugar que pertenece al Señor.
Que nuestras responsabilidades no apaguen nuestra comunión con Él.
Que nuestro servicio no sustituya nuestra relación con Él.
Que aquello que hacemos *para Cristo* nunca llegue a ocupar el lugar de Cristo mismo.
Amados,
Y si reconocemos que nuestro corazón se ha enfriado, la respuesta no es fabricar entusiasmo. *Volvamos nuestra mirada al Señor. Volvamos a Su Palabra. Volvamos a la oración. Volvamos a permanecer cerca de Cristo.*
*“En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;”*
Hermanos,
Que hoy podamos servirle con fidelidad, obedecerle con amor y buscarle con un corazón que todavía puede decir:
*Señor, por encima de todo, quiero conocerte a Ti.*
Gracia y paz, mis amados hermanos, la revelación del Espíritu Santo y la sabiduría de Dios hecha en Cristo Jesús sean con cada uno de ustedes.
¡Un Maravilloso Jueves!
¡Uno más para Cristo!