Útil al Señor

Hoy despertamos disponibles para nuestro Señor.

Gracia y paz a cada uno de ustedes, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Mis amados hermanos:

Por las misericordias de Dios hemos llegado hasta este miércoles. En medio de nuestras responsabilidades, planes y decisiones, la Palabra vuelve a colocarnos sobre aquello que permanece firme:

“Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.”
2 Timoteo 2:19

Ayer vimos que algunos se habían desviado de la verdad y habían trastornado la fe de otros. Sin embargo, Pablo no deja nuestra mirada puesta en el error:

“Pero el fundamento de Dios está firme…”

Qué descanso hay en estas palabras.

Mis amados, en medio de tantas cosas que pueden cambiar, confundirse o desviarse, lo que Dios ha establecido permanece firme.

Y entonces encontramos esta preciosa declaración:

“Conoce el Señor a los que son suyos.”

Hermanos, antes de pensar en cuánto hacemos, cuánto sabemos o cuánto podemos llegar a hacer, recordemos algo fundamental:

Somos del Señor.

Pero esa pertenencia también debe hacerse visible en nuestra manera de vivir:

“Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.”

Pablo continúa:

“Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles.”
2 Timoteo 2:20

Y entonces nos hace una invitación profundamente práctica:

“Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.”
2 Timoteo 2:21

“Útil al Señor.”

Mis amados:

Quizás hoy tengamos muchos planes y cosas que queremos alcanzar. Pero qué hermoso sería comenzar preguntándonos:

Señor, ¿cómo puede mi vida ser útil para Ti hoy?

No necesitamos ser los más visibles ni los más reconocidos. Necesitamos ser hombres y mujeres que pertenecen a Cristo, que desean apartarse de aquello que no le agrada y que están disponibles para aquello que Él quiera hacer.

Que nuestra oración hoy sea sencilla:

Señor, soy tuyo. Forma mi vida para que sea un instrumento para honra, santificado, útil para Ti y dispuesto para toda buena obra.

Mis amados hermanos, sigamos creciendo. No solamente buscando conocer más de la Palabra, sino permitiendo que la Palabra transforme nuestra vida.

Somos del Señor.
Vivamos para el Señor.
Y estemos disponibles para aquello que le agrada.

A Él sea toda la gloria.

Mis amados hermanos, la revelación del Espíritu Santo y la sabiduría de Dios hecha en Cristo Jesús sean con cada uno de ustedes.

¡Feliz miércoles!

¡Uno más para Cristo!