Huye… y sigue

¡Y por la misericordia de Dios nos levantamos hoy día jueves!

Gracia y paz a cada uno de ustedes, mis amados, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Mis amados hermanos:

Cada día tomamos decisiones. Algunas parecen pequeñas, otras requieren mayor cuidado; pero todas van dando dirección a nuestra vida.

La Palabra nos presenta hoy una exhortación muy clara:

“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.”
2 Timoteo 2:22

Hermanos, hay dos palabras aquí que merecen nuestra atención:

“Huye” y “sigue”.

Pablo no solamente señala aquello de lo que debemos alejarnos; también muestra aquello que debemos perseguir.

Hay momentos en los que la decisión sabia no es quedarnos cerca de algo tratando de demostrar que podemos resistirlo. La Escritura sencillamente dice:

“Huye”.

Pero nuestra vida tampoco puede definirse solamente por aquello que dejamos atrás.

“…sigue la justicia, la fe, el amor y la paz…”

Eso nos lleva a una pregunta diferente:

¿Qué estamos persiguiendo?

¿Qué ocupa nuestro tiempo?

¿Qué mueve nuestras decisiones?

¿Hacia dónde están apuntando nuestras prioridades?

Amados, podemos gastar mucha energía evitando lo incorrecto y prestar poca atención a aquello que la Palabra nos llama a seguir.

Y Pablo añade:

“…con los que de corazón limpio invocan al Señor.”

Hermanos, no tenemos que hacerlo aislados. Dios nos ha dado hermanos con quienes podemos compartir, aprender, animarnos y buscar juntos aquello que le agrada.

Quizás hoy tengamos que decir “no” a algunas cosas y “sí” a otras.

No solamente preguntarnos:

¿De qué debo alejarme?

Sino también:

¿Qué estoy persiguiendo con mi vida?

La Palabra coloca delante de nosotros una dirección muy sencilla:

Justicia.
Fe.
Amor.
Paz.

Mis amados, que nuestras decisiones, aun las más pequeñas de este jueves, encuentren allí su dirección.

“Huye… y sigue.”

Que el Señor sea glorificado en nosotros, mis amados hermanos. La revelación del Espíritu Santo y la sabiduría de Dios hecha en Cristo Jesús sean con cada uno de ustedes.

¡Uno más para Cristo!