Entramos en el reposo

Gracia y paz a cada uno de ustedes, mis amados, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

¡Un maravilloso y revelador miércoles!

Mis amados hermanos:

Esta mañana quiero compartir con ustedes una Palabra que primero ha estado hablando a mi propio corazón.

“Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.”
Hebreos 3:19

Y luego leemos:

“Pero los que hemos creído entramos en el reposo…”
Hebreos 4:3

Mis amados:

Hay un reposo que no consiste simplemente en que desaparezcan todos nuestros problemas.

Es descansar confiando en Dios y en lo que Él ha dicho.

Hermanos, muchas veces estamos cansados no solamente por lo que estamos viviendo, sino porque tratamos de cargar, entender y controlar cosas que están fuera de nuestras manos.

Israel tenía delante dificultades reales.

Pero el problema fue que aquello que veía terminó pesando más que lo que Dios había dicho.

Mis hermanos, nosotros también debemos cuidarnos de eso.

Podemos mirar tanto la enfermedad, el problema, la necesidad, el futuro o aquello que todavía no entendemos, que terminamos perdiendo de vista a Aquel en quien hemos puesto nuestra confianza.

Pero la Palabra dice:

“los que hemos creído entramos en el reposo…”

No porque primero hayamos logrado resolverlo todo.

Creemos a Dios.
Confiamos en Él.
Descansamos en lo que Él ha dicho.

Y todavía la Escritura nos dice:

“Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.”
Hebreos 4:7

Hoy.

No mañana.

Mis hermanos:

Hoy podemos dejar de pretender sostener aquello que solamente Dios puede sostener.

Hoy podemos venir delante de Él y decir:

Señor, esto me supera, pero no te supera a Ti.

Y podemos descansar en Él.

No porque todo esté resuelto.

Sino porque nuestra confianza no descansa en que las circunstancias estén bajo nuestro control, sino en Aquel que permanece fiel.

Y Hebreos continúa llevando nuestra mirada hacia adelante, hasta presentarnos a Jesús como nuestro gran Sumo Sacerdote:

“Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.”
Hebreos 4:14

Ahí descansa nuestra esperanza.

No solamente en el reposo que buscamos, sino en Cristo, en quien confiamos.

Mis hermanos, que en medio de cualquier situación aprendamos a descansar en Él.

Creer.
Confiar.
Reposar.

Amados, que el Señor nos enseñe a vivir cada día descansando en Cristo.

Cada día mi clamor es que el Espíritu Santo nos conceda revelación y que la sabiduría que Dios nos ha dado en Cristo Jesús gobierne nuestro caminar.

¡Uno más para Cristo!