No nos quedemos fuera

¡Por Su voluntad, llegamos al jueves! ¡A Él siempre toda la gloria!

Gracia y paz a cada uno de ustedes, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Mis amados hermanos:

Ayer estuvimos hablando del reposo que encontramos cuando confiamos en Dios.

Hoy la Palabra nos muestra algo que debemos recibir con seriedad, pero también con esperanza:

“Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.”
Hebreos 3:19

Dios había hablado.

El reposo estaba delante de ellos.

Pero no entraron.

Oyeron la Palabra, pero no respondieron a ella con fe.

Y entonces Hebreos nos dice:

“Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.”
Hebreos 4:1

Mis hermanos, esta no es una palabra que debamos pasar por alto.

Es una exhortación que debemos recibir.

La misma carta nos recuerda:

“Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.”
Hebreos 4:7

Amados:

Podemos escuchar la Palabra, conocer lo que Dios ha dicho y, sin embargo, permitir que lo que vemos, sentimos o enfrentamos termine pesando más en nuestro corazón que Su Palabra.

Pero la Escritura continúa:

“Porque los que hemos creído entramos en el reposo…”
Hebreos 4:3

Ahí encontramos la invitación:

Creerle a Dios.
Confiar en Él.
Entrar en Su reposo.

Hermanos:

Quizás hoy alguno de nosotros está cansado porque lleva demasiado tiempo tratando de sostener aquello que está fuera de sus manos.

Pero nuestra respuesta no es simplemente intentar sentirnos mejor.

Es volver a creerle a Dios.

No endurezcamos el corazón.

No permitamos que el temor, la duda o aquello que vemos delante de nosotros tenga más peso que lo que Dios ha dicho.

Volvamos a Cristo.

La fe no significa que entendamos todo.

Significa que, aun cuando no entendemos todo, podemos decir:

“yo sé a quién he creído…”
2 Timoteo 1:12

Mis hermanos, la promesa de entrar en Su reposo permanece.

No nos quedemos fuera por incredulidad.

Escuchemos Su voz.
Creamos Su Palabra.
Confiemos en Él.

Y mientras avanzamos en Hebreos 4, nuestra mirada vuelve a encontrarse con Jesucristo:

“Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.”
Hebreos 4:14

Él sigue siendo suficiente.

Elevo cada día un clamor para que el Espíritu Santo nos conceda revelación y para que la sabiduría que Dios nos ha dado en Cristo Jesús gobierne nuestro caminar.

¡Uno más para Cristo!