La Palabra nos examina

¡Feliz viernes, mis amados!

Gracia y paz a cada uno de ustedes, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Mis amados hermanos:

La Palabra nos dice:

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos… y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”
Hebreos 4:12

Hermanos, hay algo que debemos recordar:

La Palabra no fue dada solamente para mostrarnos lo que está mal en los demás.

Primero nos examina a nosotros.

Penetra donde nadie más puede ver.

Llega a nuestros pensamientos.

A nuestras intenciones.

A aquello que quizá nosotros mismos no hemos querido reconocer.

Y el siguiente versículo dice:

“Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.”
Hebreos 4:13

Mis hermanos, delante de Dios no necesitamos aparentar.

Él ya conoce el corazón.

Y aquí está lo hermoso:

Hebreos no nos deja expuestos y solos.

Inmediatamente dirige nuestra mirada a Cristo:

“Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios…”
Hebreos 4:14

Y después:

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia…”
Hebreos 4:16

Amados:

La Palabra puede mostrarnos algo que necesita cambiar.

Puede corregirnos.

Puede confrontarnos.

Pero cuando eso suceda, no huyamos de Cristo.

Corramos hacia Él.

Hay gracia.

Hay misericordia.

Hay ayuda.

Mis hermanos, permitamos que la Palabra haga Su obra en nosotros.

Y cuando nos muestre lo que hay en nuestro corazón, recordemos:

Cristo no nos llama a escondernos.

Nos invita a acercarnos.

Mientras permanezcamos en esta tienda, experimentaremos la resistencia de la carne. La Escritura nos dice:

“Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí…”
Gálatas 5:17

Pero también sabemos que algo glorioso ya ocurrió en nuestra unión con Cristo:

“sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él…”
Romanos 6:6

Por eso no vivimos intentando completar lo que Cristo dejó incompleto.

Su obra es suficiente.

Pero cada día somos llamados a negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz y seguirle.

No alimentemos aquello que pertenece a la carne.

Llevemos sus deseos a la cruz y caminemos en el Espíritu.

Que cada día haya menos de nosotros ocupando el centro y que Cristo sea visto cada vez más en nuestra manera de vivir.

Y aun en este proceso no dependemos solamente de nuestras propias fuerzas.

Confiamos en Aquel que comenzó la obra:

“estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
Filipenses 1:6

Mis amados hermanos:

Cuando la Palabra nos examine y revele algo en nuestro corazón, no nos escondamos de Dios.

Acerquémonos.

Hay un trono.

Pero es un trono de gracia.

Hay un Sumo Sacerdote.

Y Su nombre es Jesús.

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”
Hebreos 4:16

Que hoy podamos venir delante de Él con un corazón abierto, confiando en Su gracia y permitiendo que Su Palabra continúe haciendo Su obra en nosotros.

Mis amados, que la revelación del Espíritu Santo y la sabiduría de Dios que nos ha sido dada en Cristo Jesús estén con cada uno de ustedes.

¡Uno más para Cristo!