¡Feliz lunes e inicio de semana!
Gracia y paz a cada uno de ustedes, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Mis amados hermanos:
Comenzamos una nueva semana mirando nuevamente a Cristo.
La Palabra nos dice:
“Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;”
Hebreos 5:7–8
Mis amados:
Qué hermoso es saber que nuestro Señor no conoce el sufrimiento solamente porque lo observa.
Él lo atravesó.
Hubo clamor.
Hubo lágrimas.
Hubo sufrimiento.
Y en medio de todo, hubo obediencia al Padre.
Mis hermanos:
Por eso, si esta semana encontramos momentos difíciles, recordemos quién es nuestro Sumo Sacerdote.
Cristo conoce el peso del camino.
Cristo conoce las lágrimas.
Cristo conoce lo que significa caminar en obediencia aun en medio del sufrimiento.
Y la Escritura continúa:
“y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;”
Hebreos 5:9
Amados:
Nuestra esperanza no está en nuestra capacidad para atravesar perfectamente esta semana.
Nuestra esperanza está en Cristo.
Mis hermanos, cuando el camino sea fácil, miremos a Cristo.
Cuando el camino sea difícil, miremos a Cristo.
Cuando tengamos fuerzas y cuando sintamos que nos faltan:
miremos a Cristo.
No seguimos a un Señor distante.
Seguimos al Hijo que obedeció al Padre, atravesó el sufrimiento y llevó Su obediencia hasta la cruz.
Comencemos esta semana descansando en Él.
Cristo conoce el camino.
Cristo permanece con nosotros.
Cristo sigue siendo suficiente.
Amados hermanos:
Que el Señor Jesús sea glorificado en nuestra vida durante esta semana.
Hoy, una vez más, elevo un clamor para que la revelación del Espíritu Santo y la sabiduría de Dios sean en cada uno de ustedes.
¡Feliz lunes!
¡Uno más para Cristo!