Gracia y paz a cada uno de ustedes, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Mis amados hermanos:
En estos días, Hebreos nos ha venido llevando a mirar cada vez más a Cristo: nuestro reposo, nuestro gran Sumo Sacerdote, Aquel que conoce nuestras debilidades y ante quien podemos acercarnos con confianza.
Y ahora la Palabra hace una pausa y vuelve la mirada hacia nosotros.
Dice:
“Acerca de esto tenemos mucho que decir y es difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír.”
Hebreos 5:11
Hermanos:
Estas palabras me hacen detenerme.
Porque podemos escuchar mucha Palabra.
Podemos conocer muchos versículos.
Podemos llevar años caminando con el Señor.
Y aun así necesitamos preguntarnos:
¿Estamos creciendo?
El escritor continúa:
“Debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo…”
Hebreos 5:12
Mis hermanos, Dios no nos alimenta solamente para que sepamos más.
Nos alimenta para que crezcamos.
Y luego dice:
“Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.”
Hebreos 5:14
Hermanos:
Miremos esa expresión:
“por el uso.”
La madurez que describe este pasaje no consiste solamente en acumular conocimiento.
Hay sentidos que han sido ejercitados.
La Palabra no fue dada solamente para ser escuchada.
Fue dada para ser recibida, obedecida y vivida.
Hermanos:
No queremos ser solamente personas que oyen.
Queremos que aquello que Dios nos enseña vaya formando nuestra manera de pensar, decidir, hablar y vivir.
Y no crecemos para sentirnos superiores a nadie.
Crecemos para conocer más a Cristo y para que Su vida se manifieste más claramente en nosotros.
Así que hoy la pregunta no es:
¿Cuánto sé?
Sino:
¿Qué está produciendo en mí la Palabra que he recibido?
Mis amados:
Que el Señor mantenga nuestros oídos sensibles, nuestro corazón enseñable y nuestra vida rendida a Su Palabra.
No solamente oidores.
También hacedores.
Que cada día la revelación del Espíritu Santo y la sabiduría de Dios hecha en Cristo Jesús sean con cada uno de ustedes.
¡Uno más para Cristo!