No completamos la cruz; vivimos a partir de ella

Cada Día en Su Palabra | Martes 13 de octubre de 2026

Gracia y paz a cada uno de ustedes, mis amados, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

¡Un maravilloso y bendecido martes en nuestro Señor!

Mis amados hermanos:

Para algunos de nosotros, hoy comienza una nueva semana de labores. Quisiera que contemplemos una hermosa verdad que encontramos en la carta a los Hebreos:

«Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas».

Hebreos 8:6

¡Mis amados, qué gloriosa noticia!

La Palabra nos presenta a Jesucristo, nuestro gran Sumo Sacerdote, como Mediador de un mejor pacto.

Y al describir las promesas de ese pacto, el Señor declara:

«Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo».

Hebreos 8:10

Observemos, hermanos, quién habla y quién obra.

«Pondré… escribiré… seré…»

¡Es Dios quien anuncia lo que hará!

Y el mismo pasaje añade:

«Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades».

Hebreos 8:12

Mis amados, ¡qué riquezas encontramos en estas palabras!

Dios anuncia un pacto que incluye el perdón de los pecados y una obra que alcanza la mente y el corazón.

Y Jesucristo es el Mediador de ese mejor pacto.

Hermanos, la vida cristiana no consiste en intentar conseguir, mediante nuestros sacrificios y esfuerzos, lo que solamente la obra de Cristo puede concedernos.

No completamos la cruz; vivimos a partir de ella.

Por eso, al comenzar nuestras labores, que nuestra confianza no esté puesta en nuestros propios méritos, sino en nuestro Señor Jesucristo.

Que sigamos creciendo en Su conocimiento, viviendo por la fe y agradecidos por la gracia que hemos recibido.

No nos gloriamos en lo que podemos hacer para Dios, sino en Jesucristo y en lo que Él ha hecho por nosotros.

A Él sea toda la gloria, la honra y la alabanza.

Amén.

Amados hermanos, mi clamor sigue siendo para que la revelación del Espíritu Santo y la sabiduría de Dios hecha en Cristo Jesús estén con cada uno de ustedes.

¡Feliz martes!

¡Uno más para Cristo!