Jesucristo se presenta ahora por nosotros ante Dios

Cada Día en Su Palabra | Miércoles 14 de octubre de 2026

¡Revelador miércoles para todos!

Gracia y paz a cada uno de ustedes, mis amados, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

¡Un maravilloso y bendecido miércoles en nuestro Señor!

Mis amados hermanos:

Esta mañana quisiera compartir con ustedes una verdad preciosa acerca de nuestro Señor Jesucristo:

«Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios».

Hebreos 9:24

Mis amados, detengámonos en estas palabras:

«Ahora por nosotros ante Dios».

¡Qué gloriosa realidad!

Aquel que se entregó por nuestros pecados, que murió y resucitó, está vivo y se presenta delante del Padre a nuestro favor.

Hermanos, nuestra comunión con Dios no descansa en ceremonias, méritos personales ni en sacrificios que podamos ofrecer para ganar Su aceptación.

Descansa en Jesucristo, nuestro gran Sumo Sacerdote.

Y por eso la misma carta nos invita:

«Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro».

Hebreos 4:16

¡Mis amados, qué invitación tan hermosa!

No se nos llama a acercarnos confiando en nuestra perfección, sino en nuestro Salvador perfecto.

No llegamos presentando nuestros méritos, sino confiando en Su misericordia.

Y no necesitamos esperar un día especial para acudir a Él.

En Jesucristo tenemos acceso al Padre.

Que hoy, dondequiera que nos encontremos, nuestros corazones se vuelvan a nuestro Señor con gratitud, confianza y adoración.

Porque la verdadera adoración no comienza con lo que nuestras manos pueden ofrecer, sino con el reconocimiento de Aquel que es digno de recibir toda la gloria.

¡Tenemos un Salvador vivo y por medio de Él podemos acercarnos a Dios!

A nuestro Señor Jesucristo sea toda la gloria, la honra y la alabanza.

Amén.

La revelación del Espíritu Santo y la sabiduría de Dios, hechas en Cristo Jesús, sean con cada uno de ustedes, mis amados hermanos.

¡Uno más para Cristo!