Cada Día en Su Palabra | Viernes 16 de octubre de 2026
Gracia y paz a cada uno de ustedes, mis amados, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
¡Que nuestro Señor llene sus corazones de Su paz y Su gracia en este viernes!
Mis amados hermanos:
Durante estos días hemos contemplado una verdad maravillosa: por medio de Jesucristo hemos sido acercados al Padre. Su sacrificio nos abrió el camino, y hoy tenemos libertad para acercarnos a Dios.
Pero hay algo más que la Palabra nos muestra.
«Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras».
Hebreos 10:24
Hermanos, ¡qué hermosas palabras!
El mismo pasaje que nos anuncia la libertad que tenemos para acercarnos a Dios por la sangre de Jesucristo también nos llama a considerarnos unos a otros.
Porque conocer la gracia de Dios no es solamente recibir una verdad para guardarla en nuestra mente.
Es una verdad que comienza a manifestarse en nuestra manera de vivir.
Hace poco escuché una expresión que me llevó a meditar:
«El conocimiento viene con responsabilidad».
Y al contemplar estas palabras de Hebreos, pienso en el amor que hemos recibido de Jesucristo y en cómo ese mismo amor puede manifestarse hacia nuestro prójimo.
Mis amados, cada uno de nosotros está viviendo circunstancias diferentes. Algunos atravesamos pruebas, otros llevamos preocupaciones que pocos conocen, y también hay motivos para dar gracias.
Pero tenemos un mismo Señor, un mismo Evangelio y una misma esperanza en Jesucristo.
Mis amados:
Quizás hoy podamos escuchar con mayor atención, extender una mano, perdonar, acompañar o sencillamente estar presentes para alguien que nos necesita.
No para ganar el amor de Dios, sino porque en Jesucristo ya hemos sido alcanzados por Su amor.
Que la gracia que hemos recibido también encuentre expresión en nuestras vidas.
Y que en todo sea conocido y glorificado nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Amados hermanos, estoy en un constante clamor para que la revelación del Espíritu Santo y la sabiduría de Dios hecha en Cristo Jesús sean con todos nosotros.
¡Uno más para Cristo!