Creados para Él y para su gloria

Cada Día en Su Palabra · Miércoles, 28 de octubre de 2026

Gracia y paz a cada uno de ustedes y sus casas, mis amados, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

¡Un maravilloso y bendecido miércoles bajo la gracia y el cuidado de nuestro Padre celestial!

Mis amados hermanos:

Al continuar nuestro recorrido por la epístola a los Hebreos, encontramos una hermosa exhortación:

«Permanezca el amor fraternal».

Hebreos 13:1

Hermanos, hoy quisiera que contempláramos el fundamento de nuestra manera de vivir y de amar: ¿para quién fuimos creados y cuál es el propósito de nuestra vida?

Escuchemos lo que Dios declara acerca de su pueblo por medio del profeta Isaías:

«Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice».

Isaías 43:7

Y al anunciar la restauración de Israel por medio del profeta Ezequiel, dijo:

«Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado».

Ezequiel 36:22

Mis amados, estas palabras nos permiten contemplar cuánto importa la santidad del nombre de nuestro Dios. Su obra manifiesta su fidelidad y su gloria.

El apóstol Pablo también escribió:

«Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén».

Romanos 11:36

Y hablando de nuestro Señor Jesucristo, la Escritura declara:

«Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él».

Colosenses 1:16

¡Mis amados, qué maravillosa verdad!

Fuimos creados para la gloria de Dios. Por medio de Jesucristo y para Él.

Y aun las buenas obras en las que debemos andar tienen su origen en su propósito:

«Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas».

Efesios 2:10

Hermanos, no fuimos salvados por nuestras obras, ni vivimos para establecer nuestro propio propósito.

Hemos recibido vida en Jesucristo para vivir para Aquel que nos la dio.

Amados, por eso, cuando amamos a nuestros hermanos, servimos, perdonamos y hacemos el bien, que no sea para nuestra gloria, sino como fruto de la vida de Cristo en nosotros.

Que permanezca el amor fraternal, y que en todo sea glorificado nuestro Padre celestial.

Oremos:

Padre amado, gracias porque todo procede de ti, es sostenido por ti y existe para tu gloria.

Enséñanos a vivir conforme a tu voluntad, a amar a nuestros hermanos y a caminar en las buenas obras que preparaste para nosotros en Cristo Jesús.

Que nada busquemos para nuestra propia gloria y que nuestro Señor Jesucristo sea exaltado en todo cuanto hagamos.

En su precioso nombre oramos. Amén.

¡A Él sea toda la gloria!

Mis amados, mi clamor cada día es para que la revelación del Espíritu Santo y la sabiduría de Dios hecha en Cristo Jesús sean con todos ustedes.

¡Uno más para Cristo!