Cada Día en Su Palabra · Jueves, 29 de octubre de 2026
Gracia y paz a cada uno de ustedes y sus casas, mis amados, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
¡Un maravilloso y bendecido jueves bajo la gracia y el cuidado de nuestro Padre celestial!
Mis amados hermanos:
Hoy quisiera compartir con ustedes algo precioso que nuestro Padre nos recuerda en su Palabra, especialmente para esos momentos en los que atravesamos dificultades y no alcanzamos a comprender lo que está sucediendo en nuestras vidas.
Escuchemos lo que nos dice:
«Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia».
Santiago 1:2–3
Hermanos, las pruebas no siempre son fáciles de comprender. Hay momentos en los que no sabemos por qué atravesamos determinadas circunstancias ni qué debemos hacer.
Pero la Escritura nos recuerda que Dios puede producir paciencia y madurez en nosotros aun en medio de las dificultades.
Y Santiago continúa:
«Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna».
Santiago 1:4
¡Qué hermoso es saber que nuestro Padre continúa obrando en nosotros!
Pero observemos lo que dice inmediatamente después:
«Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada».
Santiago 1:5
¡Mis amados, qué maravillosa invitación!
No tenemos que conocer todas las respuestas ni comprender todos los caminos de Dios. Podemos acercarnos confiadamente a nuestro Padre y pedirle sabiduría.
Y aquí encontramos algo todavía más precioso.
El apóstol Pablo declara acerca de nuestro Señor Jesucristo:
«Mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios».
1 Corintios 1:24
Y también escribió:
«En quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento».
Colosenses 2:3
¡Hermanos, Cristo es la sabiduría de Dios!
Mis amados, por eso, nuestro mayor anhelo no debe ser solamente encontrar respuestas para nuestras dificultades, sino conocer cada día más profundamente a Aquel en quien están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
La Escritura no nos promete una vida sin pruebas, pero nos conduce al Señor que permanece fiel y nos sostiene en medio de ellas.
Que nuestras dificultades no nos aparten de Cristo, sino que aprendamos a buscar en Él la sabiduría que necesitamos para caminar conforme a la voluntad de nuestro Padre.
Y recordemos las palabras de Pablo:
«A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte».
Filipenses 3:10
¡Qué precioso anhelo para cada uno de nosotros!
Oremos juntos:
Padre amado, gracias por tu Palabra y por la vida que nos has dado en nuestro Señor Jesucristo.
En medio de nuestras pruebas, danos paciencia, fortalece nuestra fe y concédenos la sabiduría que viene de ti.
Abre nuestro entendimiento para conocer cada día más profundamente a tu Hijo amado. Que nuestras vidas sean transformadas por tu Espíritu y que todo cuanto hagamos sea para tu gloria.
En el precioso nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Que crezcamos cada día en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
¡A Él sea toda la gloria!
Mis amados, que la revelación del Espíritu Santo y la sabiduría de Dios hecha en Cristo Jesús sean con cada uno de ustedes.
¡Uno más para Cristo!