Nos dio vida para crecer en Cristo

Cada Día en Su Palabra · Domingo, 1 de noviembre de 2026

Gracia y paz a cada uno de ustedes y sus casas, mis amados, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

¡Un hermoso y bendecido domingo bajo la gracia y el cuidado de nuestro Padre celestial!

Mis amados hermanos:

Hoy quisiera que nuestros corazones se detengan a contemplar algo maravilloso: la obra que Dios ha comenzado en nosotros y el precioso propósito hacia el cual nos conduce en Jesucristo.

Escuchemos su Palabra:

«Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas».

Santiago 1:17–18

¡Mis amados, qué preciosa verdad!

No fuimos nosotros quienes nos dimos vida. Fue Dios quien, por su voluntad, nos hizo nacer por la Palabra de verdad.

Y escuchemos lo que nuestro Señor Jesucristo dijo al Padre:

«Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad».

Juan 17:17

¡Hermanos, qué maravilloso es saber que nuestro Padre no solamente nos ha dado vida, sino que continúa obrando en nosotros mediante su verdad!

¿Y hacia dónde nos conduce?

El apóstol Pablo escribió:

«Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo».

Efesios 4:13

¡Ahí está, mis amados!

¡Conocer más profundamente a Jesucristo! ¡Crecer hasta la medida de su plenitud!

Y hablando de Él, Pablo también declaró:

«En quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento».

Colosenses 2:3

Hermanos, todo cuanto necesitamos para nuestra vida espiritual lo encontramos en Jesucristo.

Que nuestro anhelo no sea solamente aprender más acerca de las Escrituras, sino conocer cada día más profundamente a Aquel de quien ellas dan testimonio.

Que al reunirnos, orar, servir y compartir como miembros de su cuerpo, nuestro mayor deseo sea que Cristo sea formado en nosotros y glorificado en nuestras vidas.

Y recordemos la exhortación de Santiago:

«Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse».

Santiago 1:19

¡Que nuestros corazones permanezcan atentos a su Palabra!

Oremos juntos:

Padre amado, gracias por habernos dado vida mediante tu Palabra de verdad.

Abre los ojos de nuestro entendimiento y llénanos cada día más del conocimiento de tu Hijo amado.

Que tu Espíritu continúe transformándonos, edificándonos juntos en amor y conformándonos a la imagen de nuestro Señor Jesucristo.

Que todo cuanto somos y hacemos sea para tu gloria.

En el precioso nombre de Jesucristo. Amén.

Que crezcamos en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

¡A Él sea toda la gloria!

¡Uno más para Cristo!